LA VIDA SALUDABLE. LA PAZ INTERIOR. LA BELLEZA.
La perfecta armonía de estos tres conceptos, son el origen del método para el cuidado de la piel recomendado por PURITAS.
La piel es el órgano que más rápido manifiesta las consecuencias de nuestro estado físico y mental. A veces también hace aflorar indicadores precisos de problemas fisicos internos.

LA VIDA SALUDABLE

LA ALIMENTACIÓN
Una mala alimentación, puede llevarnos a mostrar un aspecto poco saludable de nuestra piel, por el contrario, una dieta equilibrada se traducirá en una piel luminosa y sana.
Estudios científicos demuestran que hay una conexión directa entre una buena salud digestiva y la salud de la piel. Las dietas ricas en antioxidantes, vitaminas, proteínas y grasas saludables ayudan a la regeneración celular.
Las verduras aportan hierro, ácidos grasos omega-4 y vitaminas A, B y E que fortalecen el sistema inmunitario.
Los frutos secos y las semillas proporcionan al organismo un gran contenido de omega-3, vitaminas A, B y E, grasas monoinsaturadas y antioxidantes y como consecuencia la piel gana en hidratación, elasticidad, regeneración celular y protección contra los radicales libres.
Las frutas ofrecen un gran aporte de agua, altos niveles de vitaminas A y C y poderosos antioxidantes que cargan la piel de nutrientes, promueven la producción de colágeno y a ayudan a mantener una piel hidratada, protegida, flexible y firme.

EL EJERCICIO FÍSICO
Oxigenación de la piel. El ejercicio físico contribuye a activar la circulación sanguínea favoreciendo la llegada de nutrientes y oxígeno a cada parte del cuerpo y por consiguiente todo ello se traduce en un mejor color, en una textura más suave, sana, y con menor riesgo de sufrir problemas cutáneos.
Reducir y evitar las arrugas. El ejercicio regular hace que llegue más oxígeno a la piel aumentando las probabilidades de contrarrestar los efectos negativos del envejecimiento y de mantener la piel hidratada. Asimismo, la circulación no sólo oxigena, sino trae nutrientes a nuestra piel y se lleva toxinas que pueden ser causantes de infecciones cutáneas o simplemente, de un aspecto poco sano y estético.
Exfoliación natural.  Cuando practicamos ejercicio físico, no sólo garantizamos a la piel una mayor oxigenación, sino que con el sudor también eliminamos células muertas, suciedad e impurezas, sirviendo a la piel como exfoliación natural.
Menos riesgo de sufrir acné. Con la sudación, los poros se liberan, permitiendo la eliminación de toxinas y otras sustancias. Tomar una ducha templada después del ejercicio, arrastrará eficazmente la suciedad que ha extraído el sudor de nuestros poros.
Más tonicidad y firmeza a la piel.  Junto con el movimiento se renuevan, se fortalecen o regeneran estructuras de la piel, ayudando a renovar el colágeno y la elastina y reduciendo el riesgo de sufrir flaccidez o arrugas.